8.2.09


No pense en aquél adiós, que sí sería el último adiós.

Quisiera volver a ese lugar donde el tiempo debe estar suspendido; en esa pieza, mirar al techo sentada en esa cama donde un día el confesó que me amó y creíamos que el verdadero amor esperaría inviolable en el aire como el recuerdo intenso.

Como esas ganas irresistibles de volver a ese lugar. Quizás el sitio ya no existe...

Cambió tal cual cambié yo. Por eso tuve que despertar.